martes, 20 de febrero de 2007

Teseo


Era hijo de Etra y de Egeo, rey de Atenas, aunque también se ha dicho que su padre fue Posidón. La infancia de Teseo transcurrió en compañía de su madre en la ciudad de Trecen. Cuando cumplió los 16 años, su madre le reveló el secreto de su paternidad. Y llegado a esa edad, Teseo pudo levantar la piedra, calzarse las sandalias y la espada de su padre e iniciar su viaje a Atenas para ser reconocido como hijo del rey.

El toro de Creta

El trabajo de Heracles consistió en capturar a un toro salvaje que expulsaba fuego por sus narices. Este toro es el que Posidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió sacrificarlo al dios, pero el rey lo encontró tan hermoso que lo incorporó a sus rebaños. Su esposa Pasífae se enamoró del animal y concibió un hijo con él, al que llamó Minotauro. Heracles se presentó a Minos que le autorizó a capturar al toro. Este consiguió subirse a lomos del animal y lo condujo al mar Egeo. Al ver al animal, lo quiso ofrecer a Hera, pero la diosa lo rechazó por la ferocidad del animal por lo que Euristeo lo dejó libre.
Androgeo había ganado los juegos panatienses, momento de gloria que aprovechó Egeo para retarle a luchar con el toro de Maratón; la terrible bestia acabó con la vida del príncipe. El rey Minos utilizó la excusa de la muerte de su hijo para lanzar la flota contra las costas de Grecia, conquistando y condenando con el aislamiento a Atenas que sufrió con el hambre y las epidemias. Los atenienses consultaron al oráculo y les aconsejó que aceptaran lo que le propusiera el rey Minos si querían acabar con la guerra. Aceptaron el humillante tributo que le propuso el rey para acabar con la guerra y firmar la paz: cada año tenían que mandar siete jóvenes y siete doncellas para que fueran devorados por el Minotauro.

Viaje a Atenas

Teseo, que desde muy joven destacó por su fuerza y su valentía, decidió dirigirse solo a Atenas para conocer a su progenitor sin temer los peligros que podía entrañar el viaje. Era su deseo emular las hazañas de su admirado Heracles a quien le unió una buena amistad.
Perifetes, el salteador de caminos, fue el primero en experimentar su valor. A pesar de que era cojo, dominaba una maza de bronce con la que mataba a los viajeros: la misma maza que le sería útil a Teseo en el futuro, dado que se le arrebató tras matarle.

Otro con el que debió enfrentarse fue Sinis, el doblador de pinos, que tenía una manera peculiar de deshacerse de sus enemigos: doblaba dos pinos, ataba las copas entre sí y un brazo de su víctima a cada una de ellas. Luego soltaba los árboles que al enderezarse violentamente desgarraban el cuerpo del desgraciado. Teseo, después de acabar con Sinis, mantuvo una relación con su hija Perigune de quien después tuvo un hijo, al llamó Melanipo.

Escirón, como estaba aburrido y no tenía nada mejor que hacer, obligaba a los viajeros a lavarse los pies en el mar. Luego les daba una patada y los arrojaba al mar donde su tortuga los devoraba. Teseo se negó a lavarse los pies y de una patada le tiró al mar, pero el pobre Escirón no sabía nadar y ....

Cerción retaba a los viajeros a luchar con él y nadie lo vencía: sólo Teseo lo hizo y los dioses se burlaban de Cerción.

Procustes tenía el habito de tomar a los viajeros y cambiarles el tamaño a los altos: los metía en una cama pequeña y los cortaba hasta que cabían y a los pequeños los metía en una cama grande y los estiraba, pero Teseo, como era tan listo, lo metió en su propia trampa y lo aplastó.

Teseo continuó su viaje hasta que llegó a Atenas, pero se encontró con un inconveniente: su padre se había casado con Medea, la que fue esposa de Jasón, con el fin de que le diera un heredero, ya que Egeo ignoraba el nacimiento de Teseo. De esta unión había nacido un hijo al que llamaron Medo.

En Atenas

Teseo esperó un poco para darse a conocer, pero Medea lo reconoció y vio en él un peligro para que su hijo accediera al trono de Atenas, de modo que trazó un plan. El joven acudió al palacio de incógnito para evitar los ardides de su madrastra, lo que aprovecho ésta para convencer a Egeo de que el recién llegado era un traidor. El rey se dispuso a deshacerse de él de la misma forma que había hecho con Androgeo: obligándole a luchar con el toro de Maratón. Teseo derrotó al toro y lo invitaron a un banquete en el palacio para celebrar la nueva victoria. Una vez en el banquete, Medea puso veneno en la copa de Teseo, pero la casualidad salvó su vida. Teseo sacó la espada que le dio su madre para cortar la carne. Entonces Egeo reconoció el arma y comprendió lo que estaba pasando y se la arrebató. Medea cogió a su hijo y decidió huir.

De este modo, Teseo fue reconocido como hijo del rey y sucesor, pero este hecho provocó la rebelión de los Palantidas, hijos de Palante. Palante era hermano de Egeo, por lo que uno de sus hijos hubiera sido el sucesor en caso de que este no tuviera descendientes.

Teso y el Minotauro

Una noche Egeo, el anciano rey de Atenas, se mostraba tan triste y preocupado que su hijo Teseo le preguntó a que se debía tal desdicha. El padre le comentó a su hijo que el día siguiente era la fecha marcada para enviar el tributo al rey Minos de Creta, que consistía en el sacrificio de siete jóvenes y siete doncellas que serian devorados por el Minotauro.

Hazañas de Teseo

Teseo y Piritoo fueron amigos inseparables y participaron juntos en hazañas bélicas de su época: participó en la expedición de los Argonautas para conquistar el Vellocino de Oro y tomó parte en la caza del jabalí. Estuvo también en la lucha de los lapitas contra los centauros que tuvo lugar en la boda de Piritoo.

Las amazonas

El noveno trabajo de Heracles fue obtener el cinturón. En una nueva versión de la historia, Hipólita se enamora de Heracles y le da el cinturón voluntariamente.

Hipólito

El joven se distinguía por su pasión por la caza y las artes violentas. Veneraba a Artemisa, diosa de la caza, y, en cambio, destacaba la diosa del amor Afrodita. La diosa, ofendida por el desprecio del chico, le suscitó una terrible pasión en el corazón de Fedra. Ésta era la segunda mujer de Teseo y, por lo tanto, madrastra de Hipólito.

La ultima aventura

En los últimos años, Teseo se encontró con un caos en el gobierno de su ciudad. Su gran reino estaba envuelto en luchas; estaba tan debilitado que no lograba ni en sí mismo su seguridad y la fuerza para imponer el orden. Ya que no podía enfrentarse a los problemas, decidió abandonar su tierra y decidió desterrarse voluntariamente a la isla de Esciro. Una vez en esta tierra, pudo descansar de todas las penalidades.

Las autoras han sido María Rodríguez Carrasco y Cristina García Mora

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