jueves, 15 de febrero de 2007

Tántalo



En la mitología griega Tántalo era un hijo de Zeus y la oceánide Pluto, rey de Frígia o del monte Sípilo en Lidia. Se convirtió en unos de los habitantes del Tártaro, la parte más profunda del Inframundo, reservada al castigo de los malvados.

Fue padre de Pélope, Níobe y Broteas, con la pléyade Dione. Robert Graves dice que su esposa también pudo ser Euritemista (una hija del dios-río Janto), Eurianasa (hija del dios-río Pactolo) o Clitia (hija de Anfidamante)

Se conoce a Tántalo por haber sido invitado por Zeus a la mesa de los dioses del Olimpo. Jactándose de ello entre los mortales, fue revelando los secretos que había oído en la mesa y, no contento con eso, robó algo de néctar y ambrosía y lo repartió entre sus amigos.

Tántalo quiso corresponder a los dioses y les invitó a un banquete que organizó en el monte Sípilo. Cuando la comida empezó a escasear, decidió ofrecer a su hijo Pélope. En lo que constituye un arquetípico rito de iniciación chamánica, descuartizó al muchacho, coció sus miembros y los sirvió a los invitados. Los dioses, que habían sido advertidos, evitaron tocar la ofrenda. Sólo Deméter, trastocada por la reciente pérdida de su hija Perséfone, «no se percató de lo que era» y se comió el hombro izquierdo del desdichado. Zeus ordenó a Hermes que reconstruyera el cuerpo de Pélope y lo volviera a cocer en un caldero mágico, sustituyendo su hombro por uno forjado de marfil de delfín, hecho por Hefesto y ofrecido por Deméter. Las parcas le dieron vida de nuevo y así obtuvo nuevas cualidades. Para reforzar su iniciación en los misterios divinos, Poseidón secuestró al nuevo Pélope y lo llevó al Olimpo, haciéndole su amante.
Un último crimen terminó por colmar la paciencia de los dioses: cuando Pandáreo robó el mastín de oro que le había hecho Hefesto a Rea para que cuidara del recién nacido, Zeus se lo dio a Tántalo para que lo ocultara. Una vez pasada la alarma inicial sin que se supiera nada del perro, Pandáreo le pidió que se lo devolviera, pero Tántalo le juró por Zeus que nunca había oído hablar de él (otra versión invierte los papeles y hace de Tántalo el ladrón y de Pandáreo el ocultador). Escandalizado Zeus por el perjurio o por el robo, aplastó a Tántalo con una roca que pendía del monte Sípilo y arruinó su reino.
Después de muerto, Tántalo fue eternamente torturado en el Tártaro por los crímenes que había cometido. En lo que actualmente es un ejemplo proverbial de tentación sin satisfacción, su castigo consistió en estar en un lago con el agua a la altura de la barbilla, bajo un árbol de ramas bajas repletas de frutas por los crímenes que había cometido. Cada vez que Tántalo, desesperado por el hambre o la sed, intenta tomar una fruta o sorber algo de agua, éstos se retiran inmediatamente de su alcance. Además pende sobre él una enorme roca oscilante que amenaza con aplastarle.



Tántalo
Los dioses determinan su venganza
Con impulso cruel e insensitivo,
Haciendo al hombre un mísero cautivo
Sin fe, sin libertad, sin esperanza.
Tántalo sin cesar la mano avanza
Ya con fiera ansiedad, o ardor furtivo;
La sed y el hambre le consumen vivo,
Pero ni el agua ni la fruta alcanza.
El hombre lanza su deseo al viento;
La mujer le recoge y le rechaza,
Se ofrece y se retira en un momento,
Y a la vez se desnuda y se disfraza.
Y el hombre queda solo en su tormento,
Con nada entre los brazos cuando abraza.


OPINIÓN: (Soraya y Ester)
Como opinión personal, no me gusta este mito ya que mata a su hijo y lo cocina para dárselo a los dioses del Olimpo como banquete, aunque ninguno prueba la ofrenda que les hace Tántalo, excepto Deméter que no se dio cuenta de lo que era. Me parece un castigo justo(aunque un poco cruel) el de Tántalo.

1 comentario:

hpererar dijo...

Como todas las leyendas griegas "Tienen algo de verdad puesto que fue repetido por miles de voces" o sea son hechos que a través del tiempo se van tergiversando sucesos que quedaron grabados en la Historia de los pueblos, por ejemplo las Hazañas de Erakles o Hércules, son hechos que vivieron los primeros grupos griegos al llegar a la Hélade, donde pelearon contra leones y luego a través de la tradición oral se le atribuye a un sólo hombre y así fue con las demás hazañas. Yo les platicaba a mis alumnos es como que se dé un accidente en estos momentos donde chocan una bicicleta contra una motocicleta y al llegar a la casa y se lo contamos a nuestros padres que no nos están prestando mucha atención y al día siguiente luego les preguntan en el trabajo y cuentan que oyeron de un choque de un automóvil con un camión y así pasa del choque de un camión con un ferrocarril, etc. o sea el famoso "Teléfono descompuesto" y más si en la aventura participó algún pariente lejano, para presumir cuando la narremos le agregaremos paa de "nuestra cosecha"

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