miércoles, 16 de abril de 2008

Puente Romano







EL PUENTE ROMANO:

INTRODUCCIÓN:

Los puentes históricos son realizaciones de la ingeniería civil por las que se siente un gran interés, en ocasiones por su monumentalidad, por su propia belleza y la de su entorno, por su carácter histórico, por el acierto constructivo o por profundas sensaciones que invaden nuestro ánimo.
En primer lugar hay que destacar que es escasa la información de la época que trata sobre la construcción de los puentes romanos, salvo la que Julio Cesar nos ha legado en su obra “Comentarios de la guerra de Las Galias” sobre los puentes de madera construidos en el Rhin y escasas menciones sobre algunos puentes en obras de Plutarco, Dionisio de Halicarnaso, Tito Livio, Plinio y otros autores clásicos. Exíste numerosos puentes en toda España:

El Puente Romano de Pollensa (Mallorca)
El Puente Romano de Córdoba
El Puente Romano de Mantible (La Rioja)
El Puente Romano de Colloto
El Antiguo Puente de Medellín
El Puente de Tordomar (Burgos)
El Puente de Coruña del Conde (Burgos)
El Puente de Cihuri sobre el río de Tirón (La Rioja)
El Puente de Guijo de Granadilla (Cáceres)
El Puente Romano de Salamanca


-Diseño Y Construcción:

Su diseño consistía en uno o varios arcos de medio punto (semicirculares) apoyados sobre pilares alineados. Encima de esta estructura de arcos discurre la vía que atraviesa el río. A menudo construían en los pilares, tajamares salientes contracorriente, para reducir la erosión producida por el agua.
En la construcción empleaban bloques grandes, escuadrados en forma de sillares, que formaban los paramentos externos, y rellenaban el interior de mortero cementado con puzolana. Para izar los bloques empleaban grúas, movidas por esclavos, situados dentro de una rueda. Extraían la piedra en canteras próximas, donde cuadrillas de canteros especializados tallaban con cinceles los sillares. Otras cuadrillas de obreros se encargaban del transporte en carretas hasta la obra. La construcción del puente empezaba por los cimientos una vez seleccionado el terreno más y comprobada la resistencia del subsuelo. El problema más importante era el agua. Para resolverlo utilizaban ataguías. Las ataguías eran empalizadas dobles, cilíndricas o prismáticas, hechas de troncos, firmemente clavados en el suelo, unidos e impermeabilizados mediante pez y arcilla, de cuyo interior estanco extraían el agua mediante un tornillo de Arquímedes. En el interior de las ataguías se procedía a la construcción de los pilares. Los canteros los construían hasta el nivel de las impostas, repisas salientes que marcaban el comienzo de los arcos. Dejaban entonces paso, durante algún tiempo, a los carpinteros que colocaban las cimbras, la tablazón que servía de apoyo a la construcción de los arcos y se retiraba una vez terminados. Sobre las cimbras se construían los arcos, disponiendo las dovelas hasta completar la curva. Terminados los arcos, se terminaba la superficie de la calzada, se construían las enjutas, se levantaban los parapetos para la seguridad de los usuarios y se consagraba el puente por el pontífice

No podemos seguir con este trabajo sin hablar del, quizás, el más importante monumento histórico de nuestra ciudad, El Puente Romano:

El Puente Romano De Córdoba:

El puente romano de Córdoba fue construido a principios del siglo I después de cristo, pero de su construcción original solo quedan los sillares y tal vez alguno de sus arcos, ya que por razones militares, fueron alternativamente destruidos y reconstruidos, durante la época de dominación romana en Córdoba, sobre el río de Guadalquivir (probablemente sustituyendo a uno más primitivo de madera), tiene una longitud de unos 225 metros y está compuesto por 16 arcos. Fue un importante medio de entrada a la ciudad desde la zona sur de la Península Ibérica por ser el único punto para cruzar el río sin utilizar ningún tipo de embarcación (quitando el puente nuevo). Probablemente la vía Augusta que iba desde Roma hasta Cádiz pasaba por él.
Desde la época de la dominación musulmana encontramos en un extremo la torre defensiva de la Calahorra y en el otro la puerta del puente. Ésta es también llamada erróneamente Arco del triunfo, aunque nunca fue un arco del triunfo como tal, sino que era la puerta de la antigua muralla. La actual puerta fue realizada por el arquitecto Hernán Ruíz en 1572. En el centro del puente podemos encontrar un triunfo de San Rafael, que data de 1651, obra del escultor Bernabé Gómez del Río.
La época califal, una después de la Reconquista y otra a principios del siglo XX. A principios del siglo XXI fue convertido en un puente peatonal, vedándose al tránsito vehicular. En 2006 fue cerrado al tránsito para realizar obras de conversación de la estructura, así como de remodelación, tanto interna como externa. El resultado ha sido una pasarela completamente peatonal, que fue abierta de nuevo al público en Enero de 2008. Esta reforma ha sido polémica, pues según algunos el cambio de estética ha sido excesivo, provocando que el puente no parezca romano, sino una obra de estética moderna.
Hoy en día, en su entorno podemos encontrar una pequeña reserva natural llamada los Sotos de la Albolafia, donde anidan muchas especies de aves, algunas de ellas en peligro de extinción y una antigua Albolafia o molino de agua, que es el que aparece en el escudo de la ciudad
El plan de actuaciones en el puente romano y entornos de la puerta del puente y de la Calahorra busca devolver a este emblemático enclave cordobés su esplendor pasado al tiempo que activarlo cultural y turísticamente.
A su vez, contribuirá a la consolidación y revalorización del proyecto de Córdoba como candidata a la capitalidad Cultural de Europa para 2016.
Este plan servirá de colofón al conjunto de actuaciones llevadas a cabo por el municipio y obras administraciones públicas para la integración de la ciudad con el río Guadalquivir, en el ámbito sur del casco histórico.
Esta nueva actuación de la Junta de Andalucía, de singular importancia porque actúa sobre un eje monumental de acceso a la ciudad que es Patrimonio de la Humanidad, tendrá importantes repercusiones para Córdoba en ámbitos como el cultural y el turístico y viene a ser, además, un claro ejemplo de la política de ciudades que está desarrollando la Junta de Andalucía.
No se puede seguir hablando del puente romano de Córdoba sin hablar de las numerosas obras que este puente ha sufrido.
Las obras de Restauración y Urbanización del Puente Romano tienen como objeto restaurar integralmente del puente, acondicionar su calzada para uso peatonal, reajustado su perfil en ambos extremos, y recuperar determinados elementos históricos de su ámbito central.

Esta actuación, que cuenta con un plazo de ejecución de 24 meses y un presupuesto estimado de 6.615.030 euros, comprende las siguientes finalidades:
Restauración de todos los elementos pétreos del Puente siguiendo sus pautas formales y constructivas, hasta devolverles su estabilidad y la apariencia formal originaria. El distinto tamaño de los sillares y sus aparejos hoy ocultos, revelarán las sucesivas reparaciones y reconstrucciones.
Restitución de aquellos elementos que, a partir de los primeros años del siglo XX, fueron borrados por las intervenciones modernas o que ocultan o desvirtúan la conformación del monumento.
Reajuste del perfil de la calzada junto a la Calahorra, modificado en los primeros años 60 en que se comunicó el puente con la avenida de Fray Albino, y en el extremo recayente el paseo de la Ribera, para aproximarse al perfil originario del acceso histórico a la ciudad a través de la puerta del puente.
Acondicionamiento del puente para adaptarlo a un nuevo uso, es decir, de tráfico rodado a peatonal, y a los requerimientos actuales de iluminación y ornamentación.

La obra de restauración del puente romano ha sido muy polémica, con diversas opiniones de si está bien o no. La versión del ayuntamiento es la siguiente:

Las obras de Consolidación del Puente Romano tienen como objetivo afianzar la cimentación y la estructura portante del puente, así como restaurar el zampeado en contacto con la lámina de agua del río, configurando con una solera de grandes piedras que evita la erosión del agua en la base de las pilas. Esta actuación tiene un plazo de ejecución de 24 meses y un presupuesto estimado de 3.230.855 euros.
La rehabilitación completa y global del Puente Romano hará percibir en un futuro una visión distinta, una “nueva piel” que mostrará las sucesivas transformaciones del mismo a lo largo de la historia. Una restauración de esta envergadura debe estar soportada en una consolidación de los elementos estructurales que garantice la máxima pervivencia de las condiciones dadas a la “piel” del puente.

Hay muchas ciudades que también tienen el privilegio de este gran monumento romano, a continuación diferentes puentes y su explicación y definición:

Puente Romano de Salamanca:

La construcción del puente romano esta datada en el siglo I, aunque no se puede afirmar con total seguridad el emperador que ordenó su construcción, esta obra se le atribuye a Trajano. El puente fue construido para salvar el paso del río Tormes por la ciudad. Está ubicado en la denominada ruta de la plata que unía Mérida con Astorga. De la construcción originaria romana se conservan quince arcos, lo más próximos a la ciudad. Son arcos de medio punto con grandes dovelas almohadillas. Los otros once arcos, han sufrido varias reconstrucciones. En 1613 es reparado según el proyecto de Juan de Alvarado, y en 1677 se reconstruyen los arcos destrozados por causa de la riada de San Policarpo en 1626.
Puente Romano de Villarta de San Juan:

El puente estaba situado en la calzada que unía Consabu con Laminium, permitiendo salvar la zona pantanosa del río Cigüela. Tiene 460 metros de largo y todos sus ojos, un total de 47 son desiguales y asimétricos. Su anchura máxima es de 7 metros. El puente jugó un papel muy importante en la edad media y en la invasión francesa. A partir de 1920 con la construcción de la nueva carretera se ocultó bajo ella varios ojos del viejo puente en su salida norte, siendo progresivamente cubiertas de escombros tanto el norte como al sur. En la década de los 60 desaparecieron los pretiles del puente. Las obras de mantenimiento del puente han sido continuas desde su existencia, actualmente se ha iniciado los trabajos de restauración del puente.

Puente Romano de Mérida:

Data del origen de la colonia de Augusta Emerita. Los tramos de inicio y final del puente conservan los rasgos de su construcción primitiva. Las crecidas del río Guadiana y los conflictos bélicos, han hecho constantes las reconstrucciones del puente, desde los romanos; pasando por los visigodos y los última realizada en el siglo XIX, que es la que configura su estado actual. Originalmente se realizó con dos tramos de arquería que se unían mediante un tajamar, levantando, para frenar la fuerza de la corriente. Está construido con un núcleo de hormigón romano revestido con sillares almohadillados. Consta de 60 arcos, y aliviaderos donde el agua discurre con más fuerza. Los pilares originales dispones de tajamares redondeados para aliviar la fuerza del agua. Mide 792 metros de largo y 12 metros de altura con respecto al cauce medio del río.

Puente romano de Malagón:

El puente romano se halla junto al molino Carrillo a unos 2km del pueblo. El puente se alza sobre el río Bañuelos, consta de 10 ojos con bóveda de ladrillo. Poses estribos de grandes sillares y tajamares en ángulo. Por el discurre la calzada empedrada que se cree que unía Córdoba con Toledo. El puente se encuentra en mal estado de conservación e incluso amenaza con derrumbarse.

Puente de Villa del Río:

El puente sobre el arroyo salado de Porcuna, está situado en la vía Augusta. De estructura asimétrica formado por un arco central flanqueado por otros dos más pequeños y un tercero en el lado derecho. Construido con sillares de arenisca de la zona, opus cuadratum.
Del puente destacan las dovelas, el almohadillado y los arcos menores que se apoyan sobre las dovelas de los arcos de aligeramiento. Está datado en el siglo I. El arco central mide 8,90 metros de luz; los laterales, de 3,50 metros el derecho y 3 metros el izquierdo; el más pequeño de la derecha tiene 2.60 metros.

Puente de Alcántara:

De este puente existe numerosa información.
Este puente fue construido bajo el reinado de Trajano por el arquitecto Cayo Julio Lácer entre 103 y 106. Tiene 61 metros de altura, 194 de longitud y 8 de ancho con 6 arcos de medio punto, formados por sillería de granito almohadillada. El puente se construyó a expensas de once municipios de Lusitana, bajo la dirección de Cayo Julio Lácer, en la vía de Norba (Cáceres) a Conimbriga (Condeixa-a-Velha).
El puente se mantuvo intacto hasta el siglo XIII. Fue destrozado en 1213 al sitiar Alfonso IX para conquistarla a los árabes. Según los cronistas de la época le faltaban al arco “sesenta piedras principales y tenían puestas unas vigas luengas por donde pasaban”. Además de dejarlo expedito, Carlos V restauró el Arco del Triunfo, coronando de almenas su cornisa y rehízo el primer arco de poniente.
La obra comenzó en 1543 por el maestro Martín López, maestro de cantería y natural de Alcántara.

Puente de Cihuri:

Se encuentra situado junto a la casa del priorato y muy próximo a la zona de las bodegas. Es un puente de dos vanos de diferente luz y de un pequeño aliviadero. Fue construido en la edad media, datado del siglo II, atraviesa el río Tíron. Declarado en 1979 de interés histórico-artístico.

Puentes de Coruña de Conde:

Aquí encontramos dos puentes romanos, uno de ellos ligeramente deteriorado por el paso del tiempo. Más próximo a Aranda de Duero, podemos encontrar uno de los puentes, el que en peor estado de conservación se encuentra, el único que más o menos se conserva en buenas condiciones es el puente más cercano a Clunia.

CONCLUSIÓN:

En definitiva es un auténtico privilegio la cantidad de puentes romanos que tenemos en España, por su monumentalidad, por el prestigio que le otorga a la ciudad que lo conserva, por su belleza, por lo que transmiten, por todo.
Es también digno de admirar la forma de construcción ya que no tenían los materiales y técnica que nosotros tenemos.
Sin lugar a dudas los puentes romanos son más que obras, son nuestras obras.








TRABAJO REALIZADO POR:

LAURA
RAFA RECIO RAYA
4 E.S.O C

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